LockerTech presenta una cerradura con reconocimiento facial que funciona sin conexión a internet
El nuevo modelo procesa los rostros con un chip neuronal integrado y guarda los datos cifrados en el propio dispositivo, sin enviar nada a servidores externos.
La empresa española LockerTech, conocida por su cerradura biométrica financiada el pasado año con una ronda de 12 millones de euros, ha presentado su nuevo modelo FaceLock Edge, una cerradura con reconocimiento facial que funciona íntegramente sin conexión a internet. La compañía asegura que se trata del primer dispositivo de este tipo fabricado en España que no depende de servidores en la nube para identificar a sus usuarios.
Un procesador neuronal dentro de la cerradura
El corazón del FaceLock Edge es un pequeño chip neuronal embebido en el propio cuerpo de la cerradura, capaz de comparar el rostro captado por la cámara integrada con los perfiles registrados en milisegundos, sin enviar ninguna imagen fuera del dispositivo. "Todo el cálculo ocurre dentro de la cerradura. No hay servidor, no hay nube, no hay internet de por medio", explicó Diego Salaverri, director de tecnología de LockerTech. Según la compañía, este enfoque elimina además el problema habitual de los smart locks que dejan de funcionar cuando cae la conexión wifi del hogar.
Datos biométricos cifrados y nunca exportados
Los rostros registrados se almacenan en forma de plantillas matemáticas cifradas mediante AES-256, guardadas exclusivamente en una memoria segura del propio dispositivo. LockerTech afirma que estas plantillas no pueden reconstruirse para obtener una imagen real del rostro y que, en ningún caso, se transmiten a servidores externos ni se utilizan para entrenar otros modelos. "Hemos diseñado el sistema pensando primero en el RGPD y en la desconfianza lógica de los usuarios hacia la biometría conectada", apuntó Salaverri. La cerradura admite hasta 30 perfiles faciales distintos, pensados para núcleos familiares amplios o pequeños negocios.
Autonomía, instalación y precio
El FaceLock Edge se monta sobre cerraduras de perfil europeo estándar y se alimenta con cuatro pilas AA que, según el fabricante, ofrecen una autonomía de hasta diez meses con un uso normal. En caso de fallo de batería o de reconocimiento facial, el dispositivo conserva un lector NFC y una ranura para llave mecánica de emergencia. El precio de salida se sitúa en 279 euros, con una versión profesional para comunidades de vecinos a partir de 349 euros. LockerTech ya ha cerrado acuerdos de distribución con varias cadenas de ferretería para su llegada a tiendas a partir de julio.
Qué supone para el cerrajero instalador
Desde el punto de vista del cerrajero, el nuevo modelo no requiere obra ni cableado adicional, pero sí una configuración inicial cuidadosa: calibración de la cámara, registro de los rostros autorizados y ajuste del par de apriete del motor para evitar desgaste prematuro del mecanismo. "Es una instalación de apenas 20 minutos, pero recomendamos siempre que la haga un profesional para garantizar que el cierre mecánico de emergencia queda correctamente alineado", señaló Patricia Lerma, coordinadora técnica de una red de cerrajeros que ya ha comenzado a formar a sus instaladores en este tipo de dispositivos. LockerTech ha anunciado que ofrecerá certificaciones gratuitas a cerrajeros colegiados durante los próximos meses.