España lidera la exportación europea de herrajes de seguridad en el primer semestre de 2026
Las ventas al exterior de cilindros, cerraduras y herrajes crecen un 14% interanual y sitúan a la industria española por delante de Italia y Alemania.
La industria española de herrajes y sistemas de cierre ha cerrado el primer semestre de 2026 como el principal exportador europeo del sector, con un crecimiento del 14% interanual en sus ventas al exterior. Según los datos adelantados por la patronal del sector, las exportaciones de cilindros, cerraduras, bombines y herrajes de seguridad alcanzaron los 1.100 millones de euros entre enero y junio, una cifra que coloca a España por delante de Italia y Alemania, tradicionales referentes de la fabricación de cerrajería en el continente.
Un liderazgo construido sobre la norma
El avance no responde a una coyuntura puntual, sino a una apuesta sostenida por la calidad certificada. Los fabricantes españoles han hecho de la conformidad con las normas EN 1303 y EN 1627 una ventaja competitiva frente a la producción más barata procedente de Asia. La primera regula la durabilidad, resistencia al ataque y seguridad de los cilindros, mientras que la EN 1627 clasifica la resistencia a la efracción de puertas y ventanas en grados RC. Los compradores europeos valoran cada vez más esta trazabilidad documental, exigida en licitaciones públicas y en el segmento residencial de gama alta.
"La certificación dejó de ser un trámite para convertirse en nuestro mejor argumento comercial. Cuando un distribuidor francés o portugués compara un cilindro español homologado bajo EN 1303 con una alternativa sin garantías, la decisión se inclina hacia la calidad contrastada", señala Marta Belmonte, portavoz de la Asociación Española de Fabricantes y Exportadores de Herrajes (Asefher), entidad de carácter ficticio que agrupa a buena parte del tejido productivo nacional.
Francia, Portugal, Latinoamérica y Marruecos tiran del crecimiento
El reparto geográfico de las ventas explica la solidez del repunte. Francia se mantiene como primer mercado de destino, absorbiendo cerca de un tercio de las exportaciones, seguida de Portugal, cuya cercanía logística y los vínculos comerciales ibéricos lo convierten en un cliente recurrente. Fuera de Europa, Latinoamérica —con México, Chile y Colombia a la cabeza— consolida una demanda creciente de cerraduras de seguridad para el sector de la construcción residencial, mientras que Marruecos emerge como puerta de entrada al mercado norteafricano gracias al impulso de grandes proyectos de vivienda y turismo.
Esta diversificación reduce la dependencia de un único mercado y amortigua el efecto de eventuales desaceleraciones nacionales. La cercanía cultural y lingüística con Latinoamérica facilita además la postventa y la formación técnica de los instaladores locales, un valor añadido que los competidores alemanes e italianos difícilmente igualan.
Clústeres industriales del País Vasco y Cataluña
Gran parte de esta capacidad productiva se concentra en dos polos históricos. El País Vasco, con una larga tradición metalúrgica, alberga fabricantes especializados en cilindros de alta seguridad y mecanizado de precisión. Cataluña, por su parte, suma un denso tejido de empresas de herrajes, automatismos y control de accesos que se beneficia de su proximidad al puerto de Barcelona para la salida internacional de mercancías.
En ese ecosistema conviven multinacionales con fuerte presencia en España, como ASSA ABLOY —líder mundial en soluciones de apertura de puertas— y Mul-T-Lock, reconocida por sus sistemas de amaestramiento y cilindros antibumping. Su implantación industrial y comercial en el país arrastra a una amplia red de proveedores locales de componentes, troquelería y tratamientos de superficie, reforzando el efecto tractor sobre toda la cadena de valor.
Retos que amenazan la racha
El sector observa el futuro inmediato con optimismo prudente. El principal nubarrón es el coste de las materias primas: el latón, el acero y el zamak han encarecido los procesos de fundición y mecanizado, presionando los márgenes de unas empresas que compiten en precio en los segmentos más estandarizados. A ello se suman las tensiones logísticas, con fletes marítimos volátiles y plazos de entrega que penalizan especialmente las exportaciones transatlánticas hacia Latinoamérica.
Desde Asefher reclaman incentivos a la digitalización de las plantas y apoyo a la presencia en ferias internacionales para sostener el liderazgo. "Hemos demostrado que se puede competir desde Europa con calidad y norma. Ahora el desafío es proteger ese margen frente a la inflación de costes sin renunciar a la inversión en innovación", concluye Belmonte. La fotografía del primer semestre, en cualquier caso, dibuja a una industria española madura, exportadora y con la certificación como bandera.